En un aeropuerto, la calidad del aire interior (IAQ) no es solo confort: es parte de la seguridad operativa, la experiencia del pasajero y la salud de quienes pasan horas dentro de la terminal. Con miles de personas circulando cada día, operación continua y exposición a fuentes externas (plataforma, vehículos, accesos), mantener un aire interior adecuado requiere estrategia, no improvisación.
A lo largo de este artículo te explicamos, de forma clara y aplicable, qué es IAQ, por qué es crítica en aeropuertos y cómo el HVAC se convierte en el sistema clave para controlar ventilación, filtración y contaminantes, sin perder de vista eficiencia energética y referencias técnicas como ASHRAE 62.1. y criterios de filtración evaluados bajo ASHRAE 52.2.
IAQ (Indoor Air Quality) significa calidad del aire interior: qué tan limpio, seguro y confortable es el aire que se respira dentro de un edificio, especialmente en áreas ocupadas.
En aeropuertos, la IAQ importa por dos razones muy concretas:
Alta exposición humana: pasajeros y colaboradores pasan horas en filas, filtros de seguridad, salas de espera y áreas comerciales.
Entorno complejo: además de contaminantes interiores (limpieza, mantenimiento, materiales), existe influencia de contaminantes exteriores por la actividad aeroportuaria.
Dicho simple: IAQ responde a una pregunta práctica para cualquier tomador de decisiones: ¿El aire dentro de la terminal es saludable y consistente durante toda la operación?
Además, garantizar IAQ en aeropuertos es más retador que en muchos otros edificios por:
Ocupación variable y alta densidad
Picos por horarios, temporadas y zonas críticas (documentación, seguridad, abordaje, equipaje).
Operación continua (24/7)
No hay “pausas” largas. Los sistemas deben ser confiables y el mantenimiento se planifica sin afectar la operación.
Riesgo de infiltración desde el exterior
Si tomas de aire, presiones o accesos no están bien controlados, pueden entrar contaminantes desde tránsito, puertas o plataforma.
Requerimientos técnicos y referencias
Proyectos suelen alinearse con guías reconocidas para ventilación e IAQ.
Eficiencia energética vs. IAQ
Más ventilación puede implicar más consumo; el reto es equilibrar salud, confort y eficiencia.
En aeropuertos, el HVAC no solo controla temperatura: es el sistema que gestiona la IAQ. Su rol principal se entiende en 4 funciones:
Ventilación: introducir aire exterior en la cantidad adecuada y distribuirlo correctamente por zonas.
Filtración: capturar partículas y reducir carga de contaminantes.
Control de presiones: ayudar a evitar infiltración desde áreas o accesos con mayor carga contaminante.
Operación y ajuste: responder a variaciones reales (ocupación, clima, picos) sin perder estabilidad.
Además, cuando el HVAC se diseña y opera con enfoque IAQ, el resultado es un aire más consistente incluso con alta rotación de personas.
Por ejemplo, en áreas públicas típicas de terminal (no consideradas áreas críticas), es común especificar un tren de filtración compuesto por:
ASHRAE 52.2 es la referencia utilizada para clasificar el desempeño de filtros mediante MERV (Minimum Efficiency Reporting Value). En términos prácticos, ayuda a sustentar decisiones de filtración con criterios comparables y aplicables a proyectos reales.
Sin entrar en exceso normativo, ASHRAE 62.1 es una de las referencias más utilizadas para definir criterios de ventilación y calidad del aire interior en edificios no residenciales.
Dentro de proyectos aeroportuarios, esta referencia se menciona con frecuencia porque:
Ofrece una base técnica reconocida para criterios de ventilación.
Facilita alineación entre ingeniería, proyectistas y construcción.
Reduce ambigüedad en especificación y validación del diseño.
En pocas palabras: ASHRAE 62.1 funciona como un marco común para tomar decisiones de ventilación e IAQ de forma ordenada.
En términos prácticos, el cálculo suele basarse en componentes por persona y por área (método de tasa de ventilación), que varían según el tipo de zona (sala de espera, retail, oficinas, pasillos). Por eso, en aeropuertos es clave zonificar: no ventilar por promedio una terminal completa.
En cambio, en operación continua suele usarse medición y estrategias de control (por ejemplo, CO₂ como indicador de ocupación) para ajustar ventilación sin sobredimensionar el consumo energético.
Los contaminantes relevantes en entornos aeroportuarios combinan fuentes exteriores (combustión y movilidad) e interiores (mantenimiento, limpieza, materiales). Entre los más comunes a considerar:
NOx (incluye NO₂): asociado a combustión; relevante por impactos en salud.
CO (monóxido de carbono): gas peligroso, especialmente en presencia de combustión.
PM2.5 / PM10 y hollín: partículas finas con impactos respiratorios y cardiovasculares.
VOC (compuestos orgánicos volátiles): de limpieza, adhesivos, pintura, mantenimiento.
SO₂ (dióxido de azufre): asociado a impactos en calidad del aire.
O₃ (ozono troposférico): relacionado con precursores como NOx; afecta salud y calidad del aire.
En términos prácticos, esto se refleja en variables como CO₂, partículas (PM2.5), VOC y presión diferencial, que suelen monitorearse para mantener la IAQ estable.
Cuando la IAQ falla, el problema no siempre es visible, pero sí puede sentirse: irritación, malestar, fatiga y molestias respiratorias. En aeropuertos, esto es especialmente sensible por:
Personal operativo expuesto por periodos prolongados.
Pasajeros vulnerables, como niños, adultos mayores o personas con enfermedades respiratorias.
Por eso, la calidad del aire interior en aeropuertos debe abordarse como prevención y continuidad, no solo como confort.
Aunque la IAQ es “interior”, en aeropuertos está conectada con decisiones que reducen emisiones cerca de la terminal. Cuando se disminuyen fuentes de emisión en áreas cercanas a ocupación humana (puertas, accesos, zonas de ascenso/descenso), se contribuye a un entorno más saludable y a una operación más responsable.
Desde una perspectiva operativa, la IAQ también tiene un componente de sostenibilidad y reputación operativa.
Por otro lado, estas acciones suelen marcar diferencia en terminales de alta ocupación:
Ventilación por zonas, no “promedios”
Cada área tiene dinámica distinta (seguridad, abordaje, equipaje, comercial).
Filtración adecuada al riesgo real del sitio
Partículas finas y mezclas de contaminantes requieren una estrategia sólida de filtración.
Control de infiltración desde el exterior
Ubicación de tomas de aire, control de presiones y operación para evitar ingreso de contaminantes por accesos críticos.
Control de fuentes internas (VOC y mantenimiento)
Protocolos de limpieza y control de actividades de mantenimiento ayudan a estabilizar la IAQ.
Monitoreo para ajustar operación
IAQ no se asume. Se mide y se ajusta para responder a ocupación real, picos y clima.
Como referencia práctica (varía por diseño y zona):
Áreas públicas de terminal (salas/pasillos): ~4–8 ACH
Sanitarios/servicios con extracción: ~6–12 ACH
También es frecuente manejar criterios como:
Presión positiva en áreas limpias/públicas (salas de espera) para reducir infiltración.
Presión negativa en sanitarios y áreas de servicio para contener olores/contaminantes.
Estos rangos son referencias prácticas para dimensionamiento y operación. El proyecto define valores finales según zonificación, cargas, arquitectura, clima y estrategia IAQ.
Un punto clave: la calidad del aire interior no depende solo del equipo; también depende de la infraestructura que sostiene al sistema HVAC y su continuidad operativa.
En redes térmicas (agua helada/caliente), soluciones como la tubería preaislada pueden aportar valor al:
Reducir pérdidas térmicas
Proteger líneas en recorridos largos
Contribuir a eficiencia energética y estabilidad del sistema (según diseño y aplicación)
En Grupo INCO acompañamos a equipos de ingeniería, proyectistas MEP y construcción con un enfoque técnico: selección de soluciones, compatibilidad por sistema, apoyo en especificación y recomendaciones para instalación, especialmente en infraestructura crítica como aeropuertos.
En conclusión, garantizar la calidad del aire interior (IAQ) en aeropuertos en operación 24/7 requiere un enfoque integral: un HVAC diseñado con visión IAQ, control de infiltración exterior, reducción de contaminantes internos, monitoreo y mantenimiento planificado, todo balanceado con eficiencia energética.
En terminales de alto flujo, el aire es parte de la experiencia… y también de la continuidad operativa. La diferencia se construye desde el proyecto.
Si tu proyecto aeroportuario está en fase de diseño, ampliación o modernización, en Grupo INCO podemos acompañarte con enfoque técnico para aterrizar criterios, evaluar compatibilidades y seleccionar soluciones que soporten operación continua y metas reales de IAQ. Conversemos con nuestro equipo técnico.
IAQ (Indoor Air Quality) es la calidad del aire interior dentro de la terminal. Incluye ventilación, filtración, control de contaminantes y confort, con el objetivo de mantener un ambiente saludable y estable durante una operación continua.
Porque combinan alta ocupación, operación 24/7, y cercanía a fuentes de combustión (aeronaves y vehículos), además de variaciones constantes del flujo de personas. Por eso se requieren estrategias HVAC que controlen infiltración, presiones y ventilación estable incluso en horas pico.
El HVAC gestiona ventilación, filtración, control de presiones y distribución del aire en la terminal. Un diseño y operación adecuados ayudan a reducir la entrada de contaminantes, mantener estabilidad térmica y sostener condiciones consistentes aun con alta rotación de pasajeros.
ASHRAE 62.1 es una referencia ampliamente usada para definir criterios mínimos de ventilación y calidad del aire interior en edificios no residenciales. En aeropuertos ayuda a alinear decisiones entre ingeniería, especificación y validación del diseño, funcionando como un marco común para establecer tasas de aire exterior por tipo de zona.
ASHRAE 52.2 es la referencia utilizada para evaluar el desempeño de filtros y clasificarlos mediante MERV (Minimum Efficiency Reporting Value). En términos prácticos, permite comparar opciones de filtración y sustentar decisiones (por ejemplo, prefiltro MERV 8 + filtro final MERV 13–14 en áreas públicas típicas, según diseño y estrategia de mantenimiento).
Los más comunes incluyen NOx, CO, PM2.5/PM10, VOC, SO₂ y O₃. Pueden provenir tanto de la actividad aeronáutica como de vehículos terrestres y procesos internos (limpieza y mantenimiento).
Como referencia práctica (varía por diseño y zona), en áreas públicas de terminal suele verse alrededor de 4–8 ACH, mientras que en sanitarios o áreas con extracción puede ser aproximadamente 6–12 ACH. El proyecto define valores finales según zonificación, cargas y estrategia IAQ.
Un criterio operativo común es mantener presión positiva en áreas públicas/limpias (como salas de espera) para reducir infiltración, y presión negativa en sanitarios y áreas de servicio para contener olores y contaminantes.
Grupo INCO acompaña a equipos de ingeniería y construcción con enfoque técnico en selección y compatibilidad de soluciones para infraestructura crítica. Esto incluye apoyo en especificación y recomendación de soluciones que contribuyan a la estabilidad operativa y la eficiencia de sistemas HVAC en operación continua.
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